Latinos y la Pena de Muerte

Campo de juego desigual, resultado mortal

Todos esperamos que la justicia sea ciega. De lo contrario no es justicia. Pero los latinos son desproporcionadamente afectados por el sistema de justicia penal y la pena de muerte no es la excepción. Su desigual aplicación parece devaluar la vida de los latinos — etiquetando a las víctimas de asesinato latinas como “menos importantes” e incluso violando un tratado internacional para proceder con las ejecuciones. No es sorpresa que la comunidad latina esté levantando cada vez más su voz para decir que la pena de muerte no funciona y que debe ser eliminada.

Los prejuicios raciales afectan quién es condenado a muerte

  • En todo el país, la raza de la víctima tiene un profundo impacto en los delitos que recibirán la pena de muerte. Estudios en muchos estados han revelado que las personas condenadas por asesinar a una víctima blanca tienen muchas más probabilidades de ser sentenciadas a muerte que las personas condenadas por matar a afroamericanos o latinos.
  • En California, los latinos son asesinados a una proporción dos veces mayor que las personas blancas,1 pero 11 de las 13 personas ejecutadas en el estado fueron condenadas por matar a una persona blanca.2
  • Nacionalmente, los latinos también son asesinados a una tasa dos veces mayor que las personas blancas,3 pero menos del 7% de las víctimas en los casos pendientes que involucran la pena de muerte son latinas.4
  • Estudios han revelado que es más probable que los estadounidenses blancos sobreestimen la proporción de crímenes cometidos por latinos y afroamericanos. Un perturbador estudio reveló que cuando los estadounidenses blancos se enteran de que la pena de muerte o las leyes “Three Strikes” (Tres Golpes) están racialmente sesgadas, es más probable que apoyen estas políticas.5
Caso Concreto: Un reciente estudio de la profesora Cynthia Willis-Esqueda de la Universidad de Nebraska usó casos ficticios para determinar si los jurados blancos y latinos sentencian a las personas de forma distinta dependiendo de su raza y estatus socioeconómico. El estudio reveló que es más probable que los jurados blancos sentencien a alguien a muerte si es latino. También es más probable que perciban a los acusados latinos de bajo estatus socioeconómico como “despiadados, deliberados y más culpables del crimen”. Los jurados latinos en el estudio condenaron a la misma proporción de acusados a muerte sin importar su raza.6

Las personas de color se enfrentan a un mayor riesgo de ser ejecutados erróneamente

  • La identificación por parte de testigos oculares, principal causa de condenas erróneas, es incluso menos confiable cuando el testigo identifica a alguien de una raza distinta a la suya.
Caso Concreto: Carlos De Luna fue ejecutado en Texas en 1989. Él dijo que el crimen fue cometido por un hombre llamado Carlos Hernández, pero la policía insistió que el otro Carlos no existía. El testigo principal admitió posteriormente que le era difícil diferenciar a un latino de otro. Una exhaustiva investigación, “El Carlos Equivocado” fue publicada posteriormente detallando una amplia gama de dramáticos errores en el caso que terminó en la ejecución de un hombre que casi seguramente era inocente.7
  • Por lo menos 155 personas han sido sentenciadas a muerte y posteriormente exoneradas cuando evidencia de su inocencia salió a la luz. Por lo menos dos de ellas eran hispanoparlantes que no sabían inglés y su capacidad de defenderse a sí mismos durante sus juicios había sido seriamente limitada.
Caso Concreto: Juan Roberto Meléndez pasó casi 18 años en el pabellón de la muerte de Florida por un delito que no cometió. Migrante puertorriqueño criado en la Ciudad de Nueva York, a Meléndez se le dificultó participar en su defensa porque no hablaba inglés y nunca se le ofreció un intérprete. No existía evidencia física en su caso. Fue finalmente liberado cuando se reveló que la fiscalía retuvo evidencia de su inocencia, incluyendo una confesión de la persona que cometió el crimen.8

Pasé 17 años, ocho meses y un día en el pabellón de la muerte. No me salvó el sistema. Me salvé a pesar del sistema.

— Juan Roberto Meléndez, exonerado en Florida

EE.UU. ejecuta a nacionales latinoamericanos en violación de la Convención de Viena

  • EE.UU. firmó un tratado que garantiza que los ciudadanos de otros países tienen derecho a hablar con su consulado si son arrestados en territorio estadounidense. Pero hasta la fecha, casi dos docenas de nacionales latinoamericanos han sido ejecutados en EE.UU. sin haber sido notificados de este derecho al ser arrestados.9
  • La violación de este tratado por parte de EE.UU. ha provocado acciones de la Corte Interamericana, la Organización de Estados Americanos, la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos y otras entidades.10
  • Esto es más que un derecho teórico. Los ciudadanos mexicanos que se enfrentan a la pena de muerte, por ejemplo, tienen acceso a abogados por medio de una organización especial creada por el gobierno mexicano–pero muchos no se enteran de esto hasta que es demasiado tarde.

Los persistentes y perjudiciales efectos de los prejuicios raciales o de la desigualdad económica nunca son más relevantes que cuando el estado ejecuta a uno de sus ciudadanos.

— Rev. Gabriel Salguero, Presidente, Coalición Nacional Evangélica Latina

Los latinos están listos para poner fin a la pena de muerte

  • Varias organizaciones latinas nacionales han solicitado que se ponga fin a la pena de muerte, tales como LULAC,11 Latino Justice,12 MALDEF,13 el Comité Nacional de Legisladores Estatales Hispanos,14 la Agenda Nacional del Liderazgo Hispano,15 y la Coalición Nacional Evangélica Latina.16
  • Una reciente encuesta reveló que es más probable que los latinos se opongan a la pena de muerte en lugar de apoyarla y que la mayoría de los “hispanos católicos” se oponen a la pena de muerte.17
  • La mayoría de los países latinoamericanos han puesto fin a la pena de muerte en el caso de delitos comunes y EE.UU. es el único país de las Américas que ha llevado a cabo una ejecución en los últimos seis años.18

El sistema de justicia penal está racialmente sesgado. Los latinos se ven desproporcionada y negativamente afectados por las discriminatorias prácticas de vigilancia policiva y justicia penal y esto incluye a la pena de muerte.

— Héctor E. Sánchez, Presidente de la Agenda Nacional de Liderazgo Hispano

Descargar PDF
  1.  “Latino Voices: The Impacts of Crime and Criminal Justice Policies on Latinos,” Californians for Safety and Justice, June 2014, p. 6.
  2. Death Penalty Information Center Execution Database.
  3. “Hispanic Victims of Lethal Firearms Violence in the United States,” Violence Policy Center, April 2014, p. 4.
  4. “Death Row USA: Spring 2014,” NAACP Legal Defense Fund, p. 6.
  5. “Race and Punishment: Racial Perceptions of Crime and Support for Punitive Policies,” The Sentencing Project, 2014.
  6. “UNL study examines racial bias in death-penalty decisions,” Nebraska Today, September 1, 2014.
  7. The Wrong Carlos
  8. Witness to Innocence
  9. Foreign Nationals, part II, Death Penalty Information Center.
  10. “United States of America: A Time for Action: Protecting the Consular Rights of Foreign Nationals Facing the Death Penalty,” Amnesty International.
  11. LULAC: Resolution – Opposing the Death Penalty
  12. “A Major Latino Coalition Just Called For An End To The Death Penalty,” ThinkProgress, by Kira Lerner, June 9, 2016.
  13. MALDEF Positions on California Ballot Propositions.
  14. NHCSL: Resolution Supporting Repeal of the Death Penalty
  15. 2016 Hispanic Public Policy Agenda, National Hispanic Leadership Agenda
  16. “NaLEC becomes first major evangelical group to oppose death penalty,” Christian Today, by Ruth Gledhill, March 28, 2015.
  17. “Shrinking Majority of Americans Support Death Penalty,” Pew Research Center, 28 March 2014.
  18. Infographic (pdf): “International Day Against the Death Penalty,” Organization of American States, Inter-American Commission on Human Rights.